¿ QUIEN SABE CUANDO ES EL MOMENTO DE DECIR : AHORA ?
Susurros.
Son palabras dichas en voz baja , lejanas o casi imperceptibles.
Son la manifestación de un deseo o sentimiento que esta guardado en el alma y , sugestionados por alguna situación, se escapan en un suspiro, en un ápice de aliento….
Era de noche, exactamente las 9:35 pm. Se dieron cuenta de que era de noche y tenían que partir. Prendieron las luces de la habitación. Él se acomodó la ropa, terminó de armar el bolso para dormir lejos de casa, emprolijó la pieza mientras ella se levantaba de la cama y secaba con sus manos las lágrimas que corrían por sus mejillas, casi con vergüenza, por haber desnudado el alma.
En aquellas paredes quedaron encerradas todas las historias, frustraciones, metas y miedos que se confesaron ese día.
Hubo un instante en el que se miraron directamente a los ojos y casi pudieron sentirse. Ella tuvo la necesidad desesperada de un beso y la sensación de haber terminado la búsqueda de un hombre hecho a su medida. Nada pasó, ni el más mínimo contacto en toda la noche….
Él agarró su mochila y tres bolsas con sus objetos personales, ella agarró su cartera negra y caminaron hacia la puerta como si fueran dos extraños.
Tomaron el ascensor sin decir una palabra… quizás por miedo, quizás no había nada más para decir.
En la parada del colectivo volvieron a ser los de siempre y se trataron como lo que eran, dos amigos.
Planearon verse al otro día.
El paró el colectivo para ella y se despidieron como siempre.
Dos cuadras después , sentada mirando por la ventanilla, mientras pensaba en esa tarde maravillosa que había terminado segundos atrás, registro un susurro que se le habia escapado en forma de suspiro al despedirse.
Jamás había declarado ese sentimiento por miedo a no ser correspondida.
No lo podía creer, había sido real.
Son la manifestación de un deseo o sentimiento que esta guardado en el alma y , sugestionados por alguna situación, se escapan en un suspiro, en un ápice de aliento….
Era de noche, exactamente las 9:35 pm. Se dieron cuenta de que era de noche y tenían que partir. Prendieron las luces de la habitación. Él se acomodó la ropa, terminó de armar el bolso para dormir lejos de casa, emprolijó la pieza mientras ella se levantaba de la cama y secaba con sus manos las lágrimas que corrían por sus mejillas, casi con vergüenza, por haber desnudado el alma.
En aquellas paredes quedaron encerradas todas las historias, frustraciones, metas y miedos que se confesaron ese día.
Hubo un instante en el que se miraron directamente a los ojos y casi pudieron sentirse. Ella tuvo la necesidad desesperada de un beso y la sensación de haber terminado la búsqueda de un hombre hecho a su medida. Nada pasó, ni el más mínimo contacto en toda la noche….
Él agarró su mochila y tres bolsas con sus objetos personales, ella agarró su cartera negra y caminaron hacia la puerta como si fueran dos extraños.
Tomaron el ascensor sin decir una palabra… quizás por miedo, quizás no había nada más para decir.
En la parada del colectivo volvieron a ser los de siempre y se trataron como lo que eran, dos amigos.
Planearon verse al otro día.
El paró el colectivo para ella y se despidieron como siempre.
Dos cuadras después , sentada mirando por la ventanilla, mientras pensaba en esa tarde maravillosa que había terminado segundos atrás, registro un susurro que se le habia escapado en forma de suspiro al despedirse.
Jamás había declarado ese sentimiento por miedo a no ser correspondida.
No lo podía creer, había sido real.

1 comentario:
AY YO SI ME ACUERDO,
me contaste,
que linda que sos todos los días,
y me gustás mas cuando escribís,
comentario torta de la semana!
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